Placas solares si vives en un piso: autoconsumo colectivo y otras opciones
Vivir en un piso no impide tener energía solar. Cómo funciona el autoconsumo colectivo, qué mayoría hace falta y qué alternativas hay.
Redacción Vatio, actualizado el . 3 min de lectura.
- Normativa
- RD 244/2019
- Mayoría (LPH)
- Un tercio
- Reparto
- Coeficientes
La mayoría de guías de placas solares piensan en casas con tejado propio. Pero buena parte de la población vive en pisos. La buena noticia es que la normativa española permite el autoconsumo colectivo: varios vecinos comparten una instalación en la cubierta del edificio y se reparten la energía.
Qué es el autoconsumo colectivo
El Real Decreto 244/2019 permite que una misma instalación de producción alimente a varios consumidores. En un edificio, lo habitual es:
- Instalar placas en la azotea o cubierta común.
- Los vecinos que participan firman un acuerdo de reparto.
- Cada uno recibe una parte de la producción según un coeficiente de reparto (por ejemplo, el 10 % de la producción para el 1.º A).
- Esa energía se descuenta del consumo de cada vivienda, y sus excedentes pueden compensarse en su factura.
No hace falta que participe todo el edificio. Pueden hacerlo solo los vecinos interesados.
Qué mayoría hace falta en la comunidad
La Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo 17.1, permite aprobar la instalación de sistemas de aprovechamiento de energías renovables con el voto favorable de un tercio de los propietarios que representen, a su vez, un tercio de las cuotas de participación.
En ese caso, quienes no votan a favor no pagan la instalación, pero tampoco se benefician de ella. Si más adelante quieren sumarse, pueden hacerlo abonando su parte, según lo que establezca la ley y los acuerdos de la comunidad.
La normativa sobre comunidades y renovables se ha ido flexibilizando en los últimos años. Consulta con el administrador de fincas la regulación vigente antes de convocar la junta.
Cómo se reparte la energía
Los coeficientes de reparto pueden ser:
- Fijos: cada vecino recibe siempre el mismo porcentaje, normalmente según lo que ha invertido.
- Variables por horas: el reparto cambia según la hora, para ajustarse mejor a cuándo consume cada vivienda.
El reparto se comunica a la distribuidora, que lo aplica en las lecturas. Por eso es importante pensarlo bien: cambiarlo tiene trámites.
Pasos para ponerlo en marcha
- Sondea el interés de los vecinos y encarga un estudio previo: superficie útil, sombras, orientación y producción estimada.
- Pide varios presupuestos a instaladoras habilitadas con experiencia en autoconsumo colectivo.
- Convoca la junta con el proyecto, el coste por vivienda y el reparto propuesto.
- Aprueba la instalación con la mayoría necesaria y firma el acuerdo de reparto entre participantes.
- La instaladora tramita la licencia o comunicación municipal, el registro de autoconsumo y la comunicación a la distribuidora.
- Cada participante solicita a su comercializadora el contrato de compensación de excedentes.
Si la comunidad no lo aprueba
Hay alternativas:
- Comunidades energéticas o instalaciones de autoconsumo cercanas a las que puedes sumarte. La normativa permite el autoconsumo con instalaciones próximas, dentro de unas distancias máximas que fija la regulación.
- Comercializadoras de electricidad renovable, que no reducen tu consumo de red pero garantizan el origen de la energía.
- Kits solares enchufables de pequeña potencia para balcón o terraza privativa. Deben cumplir la normativa eléctrica y de autoconsumo, y su legalización puede exigir comunicarlos o registrarlos. Consulta con un instalador antes de comprar uno, y revisa también si la comunidad o el ayuntamiento ponen condiciones en fachadas.
Ventajas del colectivo frente al individual
- La cubierta común suele tener mejor orientación y menos sombras que un balcón.
- El coste por vivienda baja al compartir estructura, inversor y trámites.
- Las ayudas y bonificaciones municipales, cuando existen, a menudo se aplican también a comunidades.
Conclusión
Vivir en un piso no te deja fuera del autoconsumo. Con el autoconsumo colectivo, un tercio de los vecinos puede impulsar una instalación compartida y repartirse la energía. El primer paso es un estudio de la cubierta y una conversación con el administrador de fincas.